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Posts Tagged ‘Economia’

Aquesta tarda he assistit a un nova conferència a Lleida, d’Arcadi Oliveres, economista i president de Justícia i Pau, aquest cop a la UdL, organitzada per la Facultat de Dret i Economia. Ha estat un èxit ja abans de començar, hi havia tanta gent que no s’hi cabia a la sala i ens hem hagut de traslladar al Transfronterer. Oliveres planteja una economima al servei de les persones amb exemples concrets que les coses es poden fer -i s’haurien de fer- d’una altra manera. Felicitats als organitzadors i gràcies a l’Arcadi Oliveres per compartir les seves reflexions, sempre va molt bé escolar la senzillesa del qui diu les veritats.

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Avui a Madrid centenars de milers de persones, convocades pels sindicats i les organitzacions socials, s’han manifestat en defensa de la indústria, l’ocupació i l’estat del benestar i contra les polítiques econòmiques i socials del govern del PP. Una altra forma de gestionar la crisi és possible i necessària, unes polítiques que porten atur, misèria i desesperació per a la majoria de la societat no són justes.

 

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Vicenç Navarro

En el moment actual, les anàlisis que els “experts” i els mitjans de comunicació fan sobre la crisi econòmica condicionen el pensament, les polítiques i les possibles alternatives.  Us aconsello llegir a Vicenç Navarro, que ha estat Catedràtic d’Economia Aplicada en la Universitat de Barcelona i actualment és Catedràtic de Ciències Polítiques i Socials, Universitat Pompeu Fabra. És també professor de Polítiques Públiques en The Johns Hopkins University (Baltimore, EUA) on ha impartit docència durant 35 anys. Dirigeix el Programa en Polítiques Públiques i Socials patrocinat conjuntament per la Universitat Pompeu Fabra i The Johns Hopkins University. Dirigeix també l’Observatorio Social de España. Us passo l’enllaç al seu bloc, entreu-hi i llegiu

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12 de julio de 2012
Una de las tesis que se promueven con mayor ahínco en los círculos
neoliberales del país es que España entró y permanece en crisis por
su excesivo gasto público y falta de disciplina fiscal. De esta tesis se
concluye que hay que reducir el gasto público y recuperar la famosa
disciplina fiscal, reduciendo el déficit público para alcanzar el nivel
exigido por el Pacto de Estabilidad (el 3% del PIB).
Esta tesis es fácilmente demostrable que carece de  credibilidad. El
Estado español era, en realidad, el modelo de rectitud ortodoxa
neoliberal. Tenía un superávit en las cuentas del Estado en los años
2005, 2006 y 2007, y su deuda pública era de las más bajas de la
Eurozona. Durante el periodo 2004-2007, tal deuda pública bajó del
46% al 36%. España no podía ser más modélica desde el punto de
vista neoliberal. Los responsables de la política económica y fiscal del
Gobierno español recibieron el aplauso de las autoridades europeas
que gestionan y dirigen la Eurozona (desde el Consejo Europeo y la
Comisión Europea al Banco Central Europeo) y como no, del Fondo
Monetario Internacional. En realidad, la sensación de euforia era
tal que el Gobierno socialista español, bajo la presidencia de José
Luis Rodríguez Zapatero, decidió bajar los impuestos,
identificando tal medida con ser de izquierdas.
Su slogan más conocido en aquellos años fue que “bajar los
impuestos es de izquierdas”. Esta bajada de impuestos aumentó el
déficit estructural del Estado, es decir, el déficit público, que
determinan los ingresos y gastos estructurales y no coyunturales.
Este aumento del déficit estructural permaneció ocultado o ignorado
por el aumento de los ingresos al Estado, resultado de la situación
coyuntural provocada por la burbuja inmobiliaria. Ahora bien, cuando
esta burbuja explotó, el déficit estructural apareció con toda claridad
y contundencia. Los ingresos al Estado bajaron en picado, resultado,
en gran parte, de que la estructura fiscal del Estado español depende
excesivamente de las rentas del trabajo y muy poco de las rentas del
capital. Cuando la actividad económica se colapsó y el desempleo se
disparó, los ingresos al Estado bajaron y mucho. De ahí el déficit
público del Estado. No tiene nada, nada que ver con el aumento del
gasto público, el cual, medido en gasto público por habitante, ha ido
bajando, no subiendo. Y los datos así lo muestran.  Se están
recortando y recortando, y en cambio el déficit público apenas baja y
el crecimiento económico está decreciendo. ¿Qué evidencia esperan
los círculos neoliberales para poder ver que están  profundamente
equivocados?
Por otro lado, un punto clave poco estudiado y con escasa visibilidad
mediática es ¿por qué la burbuja inmobiliaria explotó? La causa
primordial es que la mayoría del dinero que estaba  detrás de la
burbuja inmobiliaria procedía de bancos alemanes, franceses,
holandeses, belgas, entre otros. En realidad el enorme flujo de dinero
(lo que se llama inversión financiera) a España explica que la balanza
de pagos (la diferencia entre el capital que entra  y el que sale del
país) se disparara en aquellos años de burbuja inmobiliaria.
El hecho de que la banca europea alimentara a la banca española se debía,
como no podría ser de otro modo, a que eran inversiones financieras
extraordinariamente beneficiosas. Su rentabilidad era enorme. Pero
cuando esta banca europea contaminada por los productos tóxicos
procedentes de la banca estadounidense se paralizó, el dinero dejó de
venir a España y la burbuja inmobiliaria explotó, creando un agujero
en el PIB español equivalente a un 10% de su tamaño. Y todo ello en
cuestión de meses.
Ahora España tiene un problema enorme porque debe mucho dinero
a los bancos europeos, que no puede pagar. Y los bancos europeos
tienen un problema incluso mayor, porque han prestado tanto dinero
a España y a los otros países intervenidos (Grecia, Portugal e Irlanda)
que si éstos no lo pagan, tienen un problema gravísimo. En realidad,
muchos de ellos se colapsarían. Los bancos alemanes habían
prestado en 2009 la enorme cantidad de 704.000 millones de euros a
los países PIGS (España, Grecia, Irlanda y Portugal), convertidos en
GIPSI con la inclusión de Italia. Esta cantidad es  muchas veces
superior al capital en reserva de la banca alemana. Si estos países no
pudieran pagar su deuda, la banca alemana colapsaría.
El establishment financiero alemán y su Gobierno, presidido por la
Sra. Merkel, es plenamente consciente de este hecho. Y de ahí su
énfasis en que el objetivo prioritario de las políticas de austeridad que
está imponiendo a aquellos países y de la supuesta  “ayuda
financiera”a sus bancos, sea el de que la banca alemana recupere el
dinero prestado.
El objetivo de los recortes es salvar la banca alemana
Y así nacieron las políticas de recortes. Como bien escribía
recientemente nada menos que el editor senior del Financial Times, el
Sr. Martin Wolf (25.06.12) el objetivo de estos recortes en España
tiene poco que ver con recuperar la economía española y sí con que
se pague a los bancos europeos, incluyendo los alemanes, lo que se
les debe. Así de claro.
Ahora bien, como las cosas no se pueden decir tan claro, el
argumento que se utiliza por los economistas y políticos neoliberales,
es que hay que reducir el déficit público para “inspirar confianza a los
mercados financieros” de manera tal que éstos vuelvan a prestar
dinero a España. Según tal argumento, la desconfianza de los
mercados hacia España determina que la prima de riesgo española
haya subido tanto, ignorando que el que marca los intereses de la
deuda pública no son los mercados, sino el BCE, que es el lobby de la
banca, y muy en especial de la banca alemana. El hecho de que el
BCE no haya comprado deuda pública española durante más de tres
meses es la mayor causa de que la prima de riesgo se haya
disparado. Lo que le importa más a la banca alemana (y a su
instrumento, el BCE) es que continúe la austeridad, que sigan y se
profundicen los recortes por parte del Estado español a fin de que
éste y la banca privada a la que el Estado español  ha estado
subvencionando y ayudando en cantidades exuberantes (más de un
10% del PIB) paguen ahora lo que deben a aquellos bancos
europeos, incluyendo los bancos alemanes. Y los famosos 100.000
millones de euros que el Gobierno Rajoy ha solicitado de las
autoridades que gobiernan la Eurozona irán destinados a continuar
ayudando (todavía más) a los bancos, y todo ello financiado por el
ciudadano normal y corriente que paga al Estado y sostiene la deuda
pública. En realidad, incluso dirigentes del Gobierno alemán así lo han
reconocido. Uno de los consejeros económicos del Gobierno alemán,
Peter Böfinger, así lo ha dicho. “Las ayudas a la banca (de los países
en dificultades) no tienen que ver con el intento de ayudar a tales
países en sus problemas, sino ayudar a nuestros bancos que tienen
gran cantidad de deuda de aquellos países” (Chatterjee, Pratap,
Bailing Out Germany: The Story Behind The European
Financial Crisis).
En realidad, si de verdad tanto el Gobierno Rajoy o el Consejo
Europeo desearan ayudar a la economía española, no  transferirían
estos 100.000 millones a la banca (que no ha estado ofreciendo
crédito ni a las familias ni a las medianas y pequeñas empresas), sino
a organismos estatales como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con
el mandato de ofrecer crédito accesible y razonable (no el que provee
la banca hoy) a la ciudadanía y a medianas y pequeñas empresas
españolas. Tales transferencias públicas podrían también estimular el
establecimiento de bancas públicas (tanto centrales como
autonómicas) o cooperativas de crédito que garantizaran la existencia
de crédito, uno de los mayores problemas que existe hoy en la
España endeudada.
Pero lo que las autoridades europeas desean más que nada es que la
banca española y el Estado español paguen a los bancos alemanes,
franceses, holandeses, belgas y otros lo que les deben, a fin de –
según dicen ellos- recuperar la confianza de los mercados. Pero este
argumento asume que existen mercados, lo cual es fácil de
demostrar que no ocurre. En un mercado, la responsabilidad de un
préstamo fallido es compartida. Es un fallo de la persona o institución
que pidió el préstamo, pero lo es también de la persona o institución
que ofreció el préstamo. Y esto no está ocurriendo. En esta situación
se está penalizando al primero a fin de salvar los  intereses del
segundo. Esto es lo que está haciendo, entre otros, el Gobierno
alemán, que acusa y critica al Estado español por haber permitido la
formación de la burbuja inmobiliaria sin citar el papel clave que el
Estado alemán y la banca alemana jugaron en el establecimiento y
explosión de tal burbuja. No se puede hablar de prestatarios
irresponsables sin hablar también de los prestamistas irresponsables.
Y el Gobierno alemán está imponiendo las políticas de austeridad para
asegurarse de que a la banca alemana irresponsable se le pague la
deuda con intereses (que, por cierto, alcanzan niveles estos últimos
que cubren varias veces el coste de la deuda en sí). Y así estamos.

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y
Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

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Ahir al vespre vaig assistir a la presentació del llibre de Jordi Bosch  L’estat del malestar  a l’IEI de Lleida.  Hi havia molta gent i amb molt interès. Van intervenir, a més de Jordi Bosch, el professor Arcadi Oliveres, president de Justícia i Pau, i Xavier Ticó, president del Col.legi d’Economistes de Catalunya a Lleida. Va ser molt interessant, vam fer anar els alumnes d’Economia, demà m’explicaran què els va semblar i què van aprendre.

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